El 100% de las veces un negocio comienza desde prácticamente nada más que una idea. El panorama termina definiéndose más adelante cuando comienzas a darle forma a esa idea. La mente es una herramienta creativa muy poderosa, pues no funciona únicamente de forma imaginativa; también ejecuta.

Imagina que eres un pintor y tu negocio es el arte; tu herramienta es tu pincel. La mente se encarga de transferir la imagen que genera a través de un canal (que podría ser tu brazo o tu mano) para ejecutar tus pinceladas en el lienzo. Pues bien, si logramos sincronizar estos tres elementos; la mente, el canal y el producto final, seremos capaces de construir lo que estamos pensando.

Para lograr esta trifecta necesitamos ejecutar una serie de pasos.

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Planifícate

Establece un punto de partida para comenzar a ponerle las piezas a tu idea. Piensa bien por donde quieres comenzar y cuál será tu estrategia para atacar la situación, también puedes segmentar tu idea en cortos y largos plazos, de esa manera verás resultados inmediatos que te mantendrán motivado a continuar tu proyecto o negocio.

Planificarse no es únicamente cuestión de tener dinero suficiente y lanzarse al feroz mundo de los negocios; también entra el tema de utilizar todos los medios posibles para cometer el mínimo de errores y obtener el máximo de resultados, aquí es donde entra el segundo punto.

Estudia tu negocio

¿Pero cómo voy a estudiar mi negocio si aún no existe?. Precisamente, el mejor momento para estudiar tu negocio es antes de invertir en el, analiza el mercado, realiza encuestas a posibles clientes o personas que podrían interesarse en tu producto o servicio. También deberás hacerle una “prueba de resistencia”, es decir, medir los puntos débiles del negocio, el clásico worst case scenario, de esa manera cuando surja un inconveniente no te tomará por sorpresa.

Ofrece algo de valor

No quiero confundirte, pues tener una propuesta de valor no siempre debe ser ofrecer algo nuevo. Es muy probable que esa fantástica idea que tienes ya haya sido pensada y ejecutada por otra persona; esto no debe desanimarte ni mucho menos, al contrario, analiza tu competencia para así entender qué cosas puede ofrecer tu negocio que haga que el público lo prefiera.

Además, hacerte todas estas preguntas hará que tu idea inicial vaya transformándose y mutando a algo quizás más elaborado, que requerirá un compromiso mayor y que puede darte beneficios por encima de lo que imaginaste al principio. Esto también le da pié al siguiente paso.

Comprometerte

“Roma no se hizo en un día”, es posible que tu negocio tampoco, así que debes mantener tu mente y cuerpo enfocado y dar el 110% de ti. Es necesario que tu compromiso sea principalmente contigo mismo, pues como seres humanos somos competitivos por naturaleza, así que no habrá mejor competencia que la que tendrás contigo mismo para obtener los resultados que tanto deseas.

Entra en acción

El paso final es también una conclusión, pues a pesar de seguir los demás al pie de la letra pero si realmente deseas que tu idea se convierta en un exitoso negocio debes entrar en acción, debes crear hábitos responsables que te ayuden en el laborioso pero satisfactorio camino del aprendizaje, el bienestar económico y la libertad financiera, pero que a su vez mantengan tu mente sana y enfocada.

También recuerda que tu activo más preciado es el tiempo, no lo gastes, inviértelo.

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